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Miopía Ajena

Publicado el 21/01/2017 POR José Sánchez Labella

A las personas nos encanta “etiquetar”, clasificar y meter en cajones aquello que desconocemos. Es algo ancestral, nos tranquiliza lo conocido y tememos adentrarnos en aquello que no lo es. Estar dentro de nuestra zona de confort da una cierta sensación de tranquilidad; sin embargo, invita al inmovilismo y, en cierta medida, al estancamiento personal.

Permanecer en esta zona es muy respetable, ahora bien, luego hay que ser coherente con las decisiones tomadas y las que dejas de tomar. La “no acción” también genera acción, y somos responsables de las mismas. No obstante, el cambio y el crecimiento está fuera de la zona de confort. Es donde la magia ocurre y crecemos incorporando recursos, nuevas experiencias y habilidades.

Desde el Coaching hablamos del “mapa mental” o filtro del Observador que somos. Vemos nuestra “realidad” bajo nuestras creencias, cultura y experiencias pasadas. La cuestión es que hay tantas “realidades” como personas y, por desgracia, “compramos” las realidades de otras personas sin ni siquiera cuestionarnos sobre su validez. Las elevamos a verdades absolutas y, por tanto, inamovibles al cambio.

¿Qué ocurre cuando alguien nos habla o dice algo sobre una persona que desconocemos? Elevamos su juicio u opinión a “verdad” y desde ella juzgamos a esa persona en base a las suposiciones o “filtros” de otro observador.

Las consecuencias son obvias, nuestra tranquilidad tiene un precio: “miopía ajena ….”

Según Judit James (El lenguaje corporal. Editorial Paidós) “Sólo hacen falta cuatro segundos para crear una primera impresión y cuatro años para «recrearla» si resulta ser desfavorable.

 La primera impresión se basa en el prejuicio y en las suposiciones falsas, pero éste es un proceso esencialmente subconsciente, en el cual la mayoría de las personas sacan rápidamente conclusiones acerca de los otros sin detenerse a pensar por qué, y nosotros podemos hacer muy poco para evitarlo”

Cuántas veces has conocido al alguien, o incluso sin conocerlo, y te ha dicho “te hacía muy distinto, o no me imaginaba que fueras de esta forma ….. La realidad es que habías juzgado a otra persona bajo el prisma de un tercero o por tus propias creencias. Y el subconsciente “compra” esos filtros y nos hace actuar en consecuencia.

¿Qué ocurre cuando prejuzgamos situaciones o personas? Pues que puedes perderte a alguien realmente interesante. No te permites descubrir con tus propios ojos y experiencias el potencial de las personas que te cruzas.

Obviamente si una persona tiene formada una imagen de otra negativa, la otra persona va a reaccionar de forma análoga, cerrándose o mostrando ciertas reservas.

Desde el Coaching y el crecimiento personal invitamos siempre a iniciar tú mismo el cambio, no esperar a que el otro lo haga. De forma que si quieres obtener resultados distintos has de hacer cosas distintas …..

Puedes ponerte tus “propias gafas” y descubrir por ti mismo tu realidad o bien usar las que otros han utilizado.

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Si no pensamos y evaluamos por nosotros mismos, podemos caer en el error de diluirnos, no tener una actitud crítica y asertiva ante situaciones, y por lo tanto, elevar a creencias y convicciones las opiniones de otros.

Somos seres únicos e irrepetibles, con una capacidad de generar y crear asombrosa. Entonces, ¿por qué limitarnos a la visión de otras personas y no elaborar la nuestra sin filtros?

En coaching también hablamos de la escalera de inferencia y de la columna izquierda. Se trata de herramientas que nos permiten tomar conciencia de nuestros juicios, propios y ajenos, y realizar un chequeo de los hechos que observamos y como éstos se van modulando en acciones de acuerdo con nuestro mapa mental.

La columna izquierda es el diálogo interno que tenemos cuando estamos interactuando con otras personas. Es esa voz interior que nos dice, una y otra vez, nuestras opiniones y creencias sobre un hecho determinado. El diálogo exterior puede ser totalmente distinto. Por ejemplo:

Columna Izquierda: “María nunca me llama. Seguro que le caigo fatal”

Conversación Real: “Hola María, que ganas tenía de hablar contigo …”

La clave está en controlar ese diálogo interno de forma que no nos condicione. Tomar conciencia del mismo y “acallarlo”. De otra forma entramos en una dualidad entre lo que pensamos y decimos. No somos coherentes y lo normal es que nuestra emocionalidad, corporalidad y palabra entren en contradicción y condicionen nuestra interrelación con otros.

Por otra parte, tenemos la escalera de inferencia. Ésta se produce de forma reiterada en nuestro interior ante cualquier situación que afrontamos.

Se trata de identificar los hechos objetivos, juicios y opiniones que generamos sobre los mismos, creencias que se han instalado al respecto y las acciones que tomamos en consecuencia y que dan unos resultados concretos. Por ejemplo;

Un aficionado del Barça y otro del Real Madrid verán de forma distinta un hecho objetivo (caída en el área de un jugador). Cada uno ordenará ese dato de acuerdo con sus filtros y generará opiniones y juicios distintos. Después lo tamizarán con sus creencias (El culé dirá que el Madrid siempre es favorecido por los árbitros, mientras que el aficionado del Real Madrid pensará que los del Barça siempre se dejan caer en el área para engañar al árbitro. ….).

Esta situación la podemos ver en el día a día y cada uno defenderá su “verdad” de acuerdo a sus filtros y creencias. Seguramente un aficionado neutral, sin esa emocionalidad ni creencias implicadas efectuaría un juicio más parcial y distinto.

Se trata precisamente de eso, de desmenuzar los hechos, juicios y creencias que se producen cuando realizamos una acción. Subir la escalera desde los hechos o bien bajarla desde los resultados obtenidos.

Que chequeemos esas creencias que tenemos instaladas y que nos hacen ordenar los hechos objetivos de una manera particular.

Volviendo al hilo del inicio, la moraleja radica en permitirte evaluar por ti mismo tu propia realidad, de chequear tus creencias y convicciones. Ver si tienen validez o bien se sustentan en hechos no constatados o sobre los que ni siquiera has reparado. Simplemente lo has comprado a otra persona de forma inconsciente. Te has puesto sus “gafas”.

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En tu mano sacar tus propias conclusiones, de permitirte adentrarte en lo desconocido con un mapa limpio de creencias y juicios ajenos.

Sin duda vas a descubrir un horizonte distinto y personas maravillosas que te acompañen en tu viaje por la vida. Y, sobre todo, podrás redescubrir cosas y personas que antes estaban borrosas o impregnadas de polvo y brea por las opiniones y juicios de otras personas.

Recuerda, eres un ser único e irrepetible. Actúa en consecuencia …..

 

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